Entrevista mucase.com

Paula Herrera lleva en la sangre la música. Desde muy pequeña comenzó a darse cuenta que lo suyo era ser cantautora. Trató de seguir otros estilos musicales, pero el folclore la ligaba 100% a su vida cotidiana. Luego de varios intentos, Paula representará a Chile en el concurso de folclore en el Festival de Viña del Mar.

¿Cuándo comenzaste a incursionar en la música?

En casa de padres en Curicó siempre hubo actividad cultural y musical. Los fines de semana nos reuníamos alrededor de la chimenea y mi padre, guitarrero y campechano, cantaba canciones. Mi madre tocaba el piano, mi hermana cantaba. Fue cuando tenía 3 años que me senté y comencé a imitar las piezas musicales clásicas que tocaba mi madre. Al ser la menor de la familia, todos quedaron muy impactados al verme tocar con mis manitos que apenas alcanzaban las tremendas teclas del piano de cola.

A los 4 años toqué piano frente todo mi colegio. Ahí descubrí que lo mío iba por ese lado: comunicar y expresarme a través de la música. Luego vino el canto. Le hacía las segundas voces a mi hermana, como también a mi padre.  A los 6  años, mi hermana me enseñó a tocar guitarra. Fue desde siempre y para mi conexión musical.

¿Por qué folclore y no otro estilo?

Para mí el folklore es casi como respirar, pues me crié en el campo. Mi primer proyecto musical profesional, distaba mucho del folklore. Era un proyecto pop latino, con harta instrumentación, coros y arreglos musicales. Luego de estudiar música de manera profesional, me vi llena de herramientas para crear.

Tras dos discos en ese estilo, me fui sintiendo un poco distante de lo que sentía mi corazón. Fue entonces que recordé la sensación de mis primeros años cuando cantaba y tocaba guitarra. Entonces escribí “Verde y celeste” y fue como volver a nacer: conectarme con la tierra, mis ancestros y mi niñez.

Paula Herrera: “Todo se conjugó de manera perfecta para cumplir uno de mis sueños”

¿Cómo fue para ti participar y quedar seleccionada para representar a Chile en el Festival de Viña del Mar?

Fue sorpresivo y maravilloso. Desde que comencé mi carrera de manera profesional siempre envié canciones para el Festival de Viña del Mar. Como ya llevaba años enviando canciones, esto ya formaba parte de mi rutina anual musical, entonces no estaba tan expectante del resultado. Pero me sorprendió mucho y me puse muy contenta porque otro de mis lindos recuerdos de niñez era el Festival de Viña, “EL” acontecimiento del verano. Nos reuníamos toda la familia en el campo y disfrutábamos del show. Nos encantaba ver la competencia y así elegíamos nuestras canciones y países favoritos. Recuerdo como si fuera hoy cuando llegaba el momento en que decían: “país…Chile” y yo imaginaba que algún día estaría allí, cantándole a toda mi gente.
Este era el minuto, ni antes ni después. Todo se conjugó de manera perfecta para cumplir uno de mis sueños.

¿Qué significa para ti “Con el zapatito, con el zapatón”?

Significa que todo sueño puede volverse realidad, a pesar de que a veces las cosas se nos vuelvan cuesta arriba. Tarde o temprano las cosas caen por su propio peso y el tiempo pasado es el necesario para madurar, crecer, comprender, aprender, amar, abrazar cada instante para así poder estar preparado para cumplir la misión de tu vida, que en mi caso es conectar, hacer sentir, emocionar.

¿Crees que en Chile se quedaron pegados sólo con Violeta Parra? O ¿consideras que la nueva camada de artistas ha ayudado a romper este estigma?

Violeta Parra es y será la gran cantora de Chile.  Es muy lindo ver que  nuevas generaciones valoren hoy su labor y arte. Creo que hoy en nuestro país existe una nueva generación que está ansiosa de escuchar música con gustito a tierra, a campo, a pampa.
Por lo mismo considero que no hay estigma en todo esto. Porque Violeta hay una sola. Y bueno, estamos nosotros, que entregamos la visión del sentir de hoy, con un toque simple y sincero de lo que ocurre en este lado del mundo.
La canción “Latina del Cono Sur” resulta de una gran mezcla  multicultural. Nuestro canto viene de la noche, de campesinos a la luz de la fogata, cantando su melancolía de manera elegante y cuidadosamente sobria; todo esto mezclado con el canto de la tierra, de nuestros pueblos originarios, más la cultura.

¿Qué esperas en la competencia de Viña del Mar?

Espero poder entregar lo que soy a través de mi canto. Espero llegar a mi país de manera mágica y pura. Espero hacer sentir a través de mi simple cantar. Espero poder disfrutarlo. En verdad, ya lo estoy haciendo.

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